El nombre de las cosas

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“El nombre de las cosas” es un libro de Fernando Beltrán, poeta, filólogo y nombrador.

Fernando Beltrán cuenta su historia, desde que decidió ser poeta de adolescente. Ser poeta es una profesión difícil en el mundo empresarial. Al ser de carácter artístico no se puede contar con un sueldo cada mes, si no con la decisión de las editoriales de publicar tus obras, por lo que decidió buscar una profesión alternativa para poder ganarse la vida.

Y así es como Fernando Beltrán, el poeta, decidió ser nombrador. Una profesión que se inventó el mismo. Encontró la oportunidad.

Trabajando en un estudio creativo se dio cuenta que los clientes dedicaban su presupuesto en marketing y diseño, y como el cuenta, el nombre era un factor secundario, pendiente de la casualidad y del último momento. No invertían dinero en el pensamiento de nombrar su producto o su empresa de la forma adecuada, y aquello que no tiene un nombre con gancho, está destinado al fracaso.

En este libro encontramos historias profesionales además de pautas sobre como poner nombre a las cosas.

Nombres como Amena, La casa encendida, Opencor, tienen una historia detrás de pensamiento, dedicación y cariño a la hora de trabajar. La perseverancia de encontrar un buen nombre para un producto hace que las empresas, productos o marcas que dedican tiempo al nombre, tengan un factor clave en su estrategia de marketing.

Fernando Beltrán indica una nueva forma de trabajar, primero viene el nombre y después todo lo demás. El diseño, la imagen de marca y la estrategia de marketing deben aparecer después del nombre, y no al revés, ya que esto conseguirá dar un enfoque más “propio” al desarrollo del proyecto.

En muchas ocasiones nos vemos en la situación de tener que nombrar un servicio, un proyecto, una sociedad e incluso una presentación. Encontrar un buen nombre hará que tenga “gancho” y con ello nos garantizamos un poquito más de acierto en nuestras decisiones posteriores.

Con este libro descubrimos una profesión nueva y como la pasión y la perseverancia pueden hacer que un proyecto salga adelante. Encontraremos historias entrañables del origen de los nombres de marcas que conocemos y otras que no están destinadas al gran público, pero en todas encontramos el mismo factor, el cariño y la dedicación por su profesión.

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